reconoce sus orígenes

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POR FAVOR PPK: MENOS GREENSPAN Y MAS AMARTYA SEN

Publicado: 2017-01-01


El portal global Visual Politik ha elegido a PPK como uno de los personajes mundiales del año, una gran promesa en el hemisferio, una estrella que guiará la transformación del Perú para bien, etcétera. Ya lo dice el propio presidente: desde su elección, la imagen del país afuera no podría ser mejor. Sin embargo, vistas las cosas desde adentro, la empresa nacional viene siendo harto complicada, ya sea por errores propios: malos asesores, ministros enamorados, peores viceministros, congresistas truchos, cuanto por causas externas: mayoría opositora en el Congreso, crispación política, censuras ministeriales y ahora el peligrosísimo factor Odebrecht.

Ante sus partidarios, PPK ha anunciado que “ahora sí va a enfrentar los problemas del país”. Pero para que ello ocurra es válida una única sugerencia: olvidarse de la escuela de Chicago y regresar a sus bases de Oxford, dejarse de los neoliberalismos aprendidos bajo la sombra de Greenspan, y volver al liberalismo positivo de Amartya Sen.

Alan Greenspan fue el jefe de la reserva federal de los EEUU en los años del neoliberalismo y sin duda uno de sus máximos exponentes. Rey de copas, macho alfa, jefe de la manada, patriarca indiscutible de las finanzas norteamericanas, durante años a Greenspan no había presidente o ministro, asesor o empresario, que le cuestione una coma del sancto sanctorum dictado desde su trono en la reserva federal. Judío, amigos de banqueros también judíos y aficionado al clarinete (es una coincidencia), de Greenspan se narra la anécdota aquella según la cual le preguntan “¿dígame señor Greenspan cómo soluciono los problemas del mundo? Muy sencillo, contesta: reúne en un mismo sauna a los dueños de los bancos con el ministro de economía y el jefe del banco central, deja que conversen y regresa, ellos tendrán la solución”. Esta historieta funcionó hasta que Lehman Brothers se fue a pique el 2008 llevándose de paso a todo el sistema financiero norteamericano.

Amartya Sen es un economista indio, ganador del Nobel de Economía en 1998. Liberal y no neoliberal. Creador de la idea de desarrollo como libertad, para Sen las libertades sin capacidad concreta de ser ejercidas son quiméricas. Sen es el pensador básico de la buena globalización. El desarrollo de los pueblos requiere libertades no solo para los bancos sino para todos. Y eso pasa por concebir la libertad no solo como la ausencia de impedimentos sino como la capacidad concreta de decidir. Es decir, se necesita del Estado para crear cierto tipo de capacidades en las personas que redundarán en sus libertades para decidir después.

La diferencia entre un liberal como Sen y un neoliberal como Greenspan es que el primero reconoce las fallas del mercado y sabe que el Estado debe suplirlas, por ejemplo, para garantizar un adecuado sistema de derechos de propiedad. Mientras que el neoliberal todo lo deja al albedrío del mercado financiero. Entonces el primer consejo para PPK es: “señor, Lehman Brothers ya quebró y Greenspan está en el infierno, es tiempo de volcarnos a Amartya Sen.”

Ser liberal equivale a tomarse seria, fuerte, real e integralmente la decisión de formalizar el país. Y hacerlo desde una entidad o sistema formalizador (que lo hubo, se llamaba Cofopri en los años noventa, el actual es un triste remedo). Pero no solo, como hablan los voceros del gobierno, para aspectos laborales o de la pequeña minería. La formalización esperada es la de la propiedad predial en primer lugar y la de los mercados y pequeños comercios e industrias, incluida la pequeña minería, en segundo lugar.

Formalizar no significa mayor coerción ni mano dura sino entender la racionalidad del mundo informal y sumarlo al esfuerzo de integración con el formal. Esa lucidez la debe tener el gobierno. ¿Se hará el milagro? ¿Virtual Politik acertó? No queda otra. La disyuntiva sino será la de un gobierno intrascendente como viene siendo hasta ahora.


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