EN MANOS DEL ZAR
La reconstrucción debe poner a las personas por delante
Publicado el la revista El Huacón, hoy lunes 27 de marzo de 2017
Escribe: Horacio Gago Prialé (Doctor en Derecho y profesor PUCP)
PPK ha anunciado que cederá poderes efectivos a un Zar para la reconstrucción cuando terminen las lluvias y los huaycos del Niño costero. Solo en ese momento se podrá medir con cierta exactitud el daño nacional causado a las ciudades, campos agrícolas, familias y personas. Entonces, se iniciará el imperio del Zar. Creemos que si la tarea pone a las personas por delante, es decir da primera prioridad a las familias por sobre los puentes o los ríos, por fin estaríamos poniendo las cosas en orden en un país centenariamente devastado por la exclusión y la informalidad.
El desastre por encima de todo es humanitario. Decenas de miles de familias lo han perdido todo. Sus casas y su economía: suelo, vivienda, animales, muebles, utensilios. Si se aspira a ser país desarrollado, la prioridad en la reconstrucción es el tejido social y la economía humana. Los ríos se desbordan y las quebradas se activan no porque las personas hayan tomado posesión de las zonas de riesgo. Las lluvias llegan y llegarán por factores del clima. Nada tienen que ver las personas en ello. El problema de los asentamientos en zonas de riesgo se da por la necesidad de suelo o espacio vital que padecen millones de peruanos que pugnan por generarse una economía y una vida cerca de los centros urbanos, de las vías de acceso, colegios y mercados. En ese esfuerzo los peruanos han creado ciudades pujantes, añadido valor y multiplicado la riqueza de centenas de ciudades intermedias. Han impulsado al país. El Zar tendrá que valorar esto por encima de todo. La gente asentada en las zonas de riesgo o en las partes urbanas y periurbanas, enfangadas y anegadas en este momento, se colocó ahí no por su cercanía a los ríos sino por su proximidad a las vías de acceso a las ciudades. Por ello, su reubicación definitiva (la temporal puede hacerse sobre espacio estatal o privado cedido al estado provisionalmente) primero que todo deberá tener en cuenta el valor de mercado que sus posesiones tuvieron antes del desastre. Cómo se valorice y plasme documentariamente ese acuerdo entre el Estado y las personas es la clave principal. El “arreglo jurídico” va a ser crucial en este caso. El Zar no debe ceder a la tentación asistencialista porque ello solo conduce a mayor informalidad, sino a utilizar el Derecho (así con mayúsculas) para alcanzar acuerdos sostenibles, honestos y duraderos. La reubicación siempre será sobre suelo seguro y permitirá ciertas libertades de mercado que las personas sabrán valorar. El título que las acredite como beneficiarias será un título de propiedad sobre un valor previamente pactado, con validez efectiva ante el registro de propiedad. Vaya desafío jurídico.
La segunda prioridad es la técnica: mapear, cartografiar y catastrar zonas de riesgo, y en general medir con exactitud el potencial daño de futuros Niños costeros o serranos. Las palabras clave aquí son descolmatación, contención y canalización de ríos y quebradas secas. Es inevitable pensar en soluciones existentes en el mundo ante problemas similares. Holanda es un ejemplo, cuyo territorio ha sido ganado al mar en casi el 50 %. Se trata de otorgar a cada zona el nivel de fortalecimiento estructural del caso. En un país como el Perú con poco suelo seguro y llano, es necesario producirlo echando mano de la técnica con criterios de seguridad por delante. Otro gran desafío para el Zar.